Son momentos en los que un abogado ya querría tener una grabadora en marcha, y no la enciende por el sitio en el que acabaría el archivo.
01La primera entrevista con el cliente
La primera hora con un cliente nuevo es la más densa de todo el expediente: fechas, nombres, cantidades, una cronología que te volverán a pedir cuatro veces a lo largo del año. Las notas tomadas a toda prisa se convierten, sin hacer ruido, en la versión en la que todos se basan después, errores incluidos.
Una grabación en la que puedes buscar zanja la cuestión. Además te permite mirar al cliente y no a la libreta, lo que en una primera entrevista no es poca cosa.
En la app: graba, transcribe después con uno de los modelos más grandes y luego busca en el texto completo de todas tus transcripciones la fecha que recuerdas a medias. Guarda una vez la voz del cliente y en las grabaciones siguientes aparecerá con su nombre automáticamente.
02Preparar a un testigo y recoger su relato
Preparar a un testigo produce justo el material que menos quieres en el servidor de otro: un relato sin contrastar, dicho en voz alta, en una forma que nadie ha fijado todavía.
También es material que quieres palabra por palabra, porque el hueco entre lo que dijo el testigo y lo que tú anotaste es justo por donde entrará la parte contraria en las repreguntas.
En la app: usa la privacidad avanzada para esa sesión. Graba una vez, borra el audio en cuanto existe el texto y elimina la sesión entera al salir de la pantalla, así que lo que sobrevive es la transcripción que exportaste, y nada más.
03Visitas a prisión y al hospital, donde no hay cobertura
Los calabozos de la comisaría son una jaula de Faraday con máquinas expendedoras. Ahí dentro, una app en la nube te ofrece una ruedecita que no para de girar y un archivo que se sube horas después desde un aparcamiento, por la red que haya más a mano.
La app funciona sin conexión en todas partes, así que los calabozos no son para ella un caso especial.
En la app: todo se ejecuta en el dispositivo, así que el modo avión no cambia absolutamente nada. La transcripción está terminada antes de que salgas del edificio.
04La nota para el expediente, camino del coche
El acta oficial llega semanas después. Tu propia nota de lo que dijo realmente el juez sobre el tercer punto conviene tenerla hoy, sobre todo si tiene que llegarle al cliente esta noche.
Grabar la vista en sí suele estar prohibido sin más. Aquí se trata de lo que tú mismo dictas después.
En la app: dicta directamente en el teléfono y deja que la app resuma la grabación en puntos clave y tareas, en el propio dispositivo. Exporta a PDF o a texto con marcas de tiempo y guárdalo en la carpeta del expediente.
05Reuniones internas sobre un asunto
Cinco abogados, noventa minutos, cuatro opiniones sobre la estrategia y una persona tomando notas que, por eso mismo, es la que menos aporta. Los nombres de los hablantes convierten eso en un documento donde se ve quién se comprometió a qué.
En la app: guarda una vez la voz de cada compañero. A partir de ahí, las transcripciones llegan ya con los nombres puestos, cotejados en el dispositivo con perfiles que nunca salen de él.
06El audio que te manda el cliente
Los clientes mandan audios. Una nota de voz de tres minutos sobre un plazo, la grabación de una reunión a la que asistieron, un mensaje en el contestador que resulta ser importante. Reenviar todo eso a un servicio de transcripción es el mismo problema en formato de bolsillo.
En la app: importa directamente wav, mp3, m4a, aiff y más, y transcribe en local. No se reenvía nada a ninguna parte, y por el camino el archivo no pasa por ninguna web de subida.